Es tan necesario pausar y respirar, volver a esos espacios que te permiten descansar de la rutina para relajarte o, simplemente, existir.
Recientemente, trabajamos en un proyecto de autorretrato y, tras unas pequeñas preguntas, me quedé fijamente en una: ¿Cuáles son los rituales que nos ayudan a encontrar tranquilidad y reposo en la cotidianidad?
No dejé de pensar en ese espacio seguro e íntimo que puedo tener en cualquier momento en mi hogar, donde puedo expresarme por medio de palabras dichas o escritas, y donde sé que mis preocupaciones, miedos, sueños y alegrías son atendidos y escuchados por ese buen Padre que conozco.
Para esas veces en que mi mente me juega en contra con tantos pensamientos que me abruman, preocupan, estresan e incluso aquellos que me llenan de temor o me detienen de avanzar, tengo ese espacio seguro para escribir lo que está pasando en mi mente, desecharlo, escuchar Su verdad y avanzar con una mente en calma, llena de Su paz.
Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, cual tierra seca, sedienta y sin agua.
Salmo 63:1


